HÍGADO GRASO NO ALCOHÓLICO.

DEFINICIÓN.

El Hígado Graso no Alcohólico (HGNA) es una enfermedad del hígado caracterizada por acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en los hepatocitos (células hepáticas).

NOMENCLATURA.

El hígado graso se conoce de varias maneras:

Hígado graso: Término aplicado en forma general, cuando no es a causa del consumo de alcohol, se conoce como hígado graso no alcohólico.

Esteatosis hepática: Acumulación de grasa en el hígado, sinónimo de hígado graso.

Esteatohepatitis no alcohólica: Cuando la acumulación de grasa en el hígado va acompañada además de un fenómeno inflamatorio.

Esteatohepatitis metabólica: Recientemente se ha propuesto llamar esteatohepatitis metabólica a esta enfermedad.

ETIOLOGÍA.

La acumulación de grasa en los hepatocitos puede llevar a inflamación del hígado con la posibilidad de desarrollar fibrosis y finalmente terminar en un daño hepático crónico (cirrosis hepática), hay algunos mecanismos que se han demostrado muy importantes en el desarrollo de la enfermedad:

Resistencia a la insulina.

Estrés oxidativo.

Liberación de citokinas.

EPIDEMIOLOGÍA.

La prevalencia e incidencia del HGNA son difíciles de determinar, pero representa alrededor del 10 al 24% de la población general, alcanzando entre el 50 al 74% en individuos obesos. En la población pediátrica se ha descrito un 2.6% de prevalencia, con cifras de 22 a 53% en niños obesos, además, representan entre el 1 al 10% de las biopsias hepáticas en centros de referencias.

Esta enfermedad se asocia a los siguientes factores de riesgo:

Sobrepeso.

Obesidad.

Diabetes Mellitus.

Hipercolesterolemia (Niveles elevados de colesterol en sangre).

Hipertrigiceridemia (Niveles elevados de triglicéridos en sangre).

Sin embargo, es cada vez más frecuente encontrar personas con hígado graso sin estos factores de riesgo. No todas las personas que tienen hígado graso van a desarrollar complicaciones o daño hepático crónico.

CUADRO CLÍNICO.

El hígado graso frecuentemente es asintomático y solo es descubierto a raíz de una ecografía (o ecotomografía) abdominal que muestra el hígado más refringente ("brillante"). Algunos pacientes refieren dolor abdominal leve a moderado en el hipocondrio derecho (la zona donde se ubica el hígado). Sólo un pequeño porcentaje de pacientes presentan síntomas de insuficiencia hepática.

DIAGNÓSTICO Y EXÁMENES AUXILIARES.

Una forma de llegar al diagnóstico es a través del hallazgo de elevaciones de las aminotransferasas (transaminasas) descubiertas en un examen de sangre rutinario o por cualquier otra razón.

El diagnóstico del hígado graso se basa en los hallazgos de la biopsia hepática. Esta muestra acumulación de grasa en los hepatocitos y puede haber además grados variables de inflamación y fibrosis.

Si bien la biopsia hepática es el único examen que permite asegurar el diagnóstico y es un examen de bajo riesgo, no todas las personas en que se sospecha el diagnóstico de hígado graso son sometidas a este procedimiento. Es habitual hacer el diagnóstico presuntivo de hígado graso en alguien con imágenes sugerentes (ecografía, tomografía computada o resonancia magnética). La biopsia hepática es, sin embargo, el único examen que permite diferenciar entre "esteatosis simple" (acumulación de grasa) y "esteatohepatitis" (grasa asociada a inflamación y fibrosis).

Algunos pacientes con hígado graso tienen además elevación de las transaminasas o aminotransferasas en la sangre (TGO y TGP). En estos casos es muy importante descartar otras causas de inflamación hepática, como por ejemplo infección por virus de hepatitis B y C, hemocromatosis o hepatitis autoinmune.

PRONÓSTICO Y CONSECUENCIAS.

La mayoría de las personas con hígado graso no van a desarrollar consecuencias graves de la enfermedad. Aproximadamente un 20% de los pacientes pueden tener algún grado de fibrosis hepática en la biopsia, lo que puede llevar a grados más avanzados de la enfermedad, incluyendo la cirrosis hepática y el hepatocarcinoma.

El hígado graso es probablemente la causa más frecuente de cirrosis criptogénica (aquellas cirrosis en que no se encuentra la causa).

TRATAMIENTO.

El tratamiento del hígado graso consiste fundamentalmente en la disminución del peso corporal y en el aumento de la actividad física. La obesidad y el sobrepeso, los principales factores de riesgo, son modificables mediante cambios en el estilo de vida. Otras recomendaciones incluyen evitar el consumo de alcohol y el consumo de medicamentos innecesarios.

En aquellas personas que están en etapas más avanzadas de la enfermedad (inflamación o fibrosis hepática importante), pueden usarse algunos medicamentos que pueden ayudar, como antioxidantes (vitamina E) o agentes sensibilizadores de la insulina.

Dentro de este último grupo de medicamentos, destaca el uso de pioglitazona, que en un estudio piloto ha demostrado beneficios normalizando las aminotransferasas y mejorando la histología hepática.


Breves del Dia

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4

Vistas

       Voa News             Vistas Satelitales 

  Recetas de cocina            ¿Sabías?

En Linea

Tenemos 6 invitados conectado